Regresando por la laguna Brealito.Valles Calchaquies

Regresando por la laguna Brealito

Andando por los Valles, decidí regresar a Salta por Molinos, viejo poblado enclavado en el corazón de los Valles Calchaquíes…y lejos de todo.
 Allí nacieron mis tatarabuelos, sus padres y sus abuelos. ¡Qué vida sacrificada! Pero no solo eso ¡Había que ser fuerte como un roble! sobre todo para manejar en esas lejanías a la tropa de dependientes.
Hasta San Carlos llegué disfrutando de los caminos pavimentados, pero a partir de allí uno se cae en el arenal del tiempo. Una línea en el piso indica que pasas a otro mundo: subir los vidrios, poner aire acondicionado aunque el clima sea perfecto, por la tierra que se levanta y vuela después de seis meses de no caer una gota de agua.
El auto entero trepida “con una fragorosa vibración de acero” como producto de la misteriosa calamina, aunque uno haya reducido la velocidad a la mitad de la que traía. Salta el CD, la radio no llega, el celular no tiene señal y cada tanto se cruza una tropa de cabras y chivos guiados por su pastor, que apacibles pasan delante de tus narices rumiando un bolo de hojas verdes con flores y espinas que descolgaron de un arbusto en su deambulante derrotero, mientras te miran con sus mansos ojos amarillos y su fuerte olor a chivo, preguntándose: ¿dónde iras con tanto apremio?
La nube de tierra que dejabas detrás tuyo tuvo tiempo de alcanzarte y cubre ahora todo del mismo color, ¡a chivos y a vos, que venías tan paquete tragándote las distancias! y olvídate de la velocidad promedio que venías haciendo.
Y así, entras en este mundo de paisajes majestuosos del camino a Brealito.
De cerros y montañas de colores, formas y combinaciones rarísimas que se recortan sobre el nítido azul de un cielo de deslumbrante intensidad y una atmósfera pura como no hay otra igual.
Un mundo de silencios, silbidos, cantos del viento y aleluyas de pájaros, de distancias, profundidades y tierrales. 
Hasta que muy abajo se descubre que brilla el espejo de agua de la laguna Brealito, media escondida entre las cumbres y los árboles, aunque se encuentre a más de 3.000 msnm.
En ese páramo de soledad, me encontré a un changuito de unos doce años, bastante vivaracho, encargado de cobrar una entrada al predio.   Entablé una amable conversación en la que me dijo que se llamaba Franco (lo que me tuvo que repetir cuatro veces porque se me habían tapado los oídos debido a los efectos de la altura y “la puna”) y luego, seguramente movido por su espontaneidad juvenil, agregó:- ¡Tiene una goma pinchada!
Yo miraba con estupefacción el desperfecto del bólido, ¡Cambiar una cubierta a 3.000 m de altura y con el “efecto de la puna” es una cosa que se ve sólo en el rally Dakar! Y allí estaba yo, enfrentando las mismas contingencias ¡pero con 75 años de edad!
Lo primero que recordé fue la recomendación de Niki cuando me dijo: -¡Viejo, vos no podés andar sólo! ¿Mirá si tenés que cambiar una rueda? 
¡Ahí te voy a ver cuando tengas que sacarla de abajo del auto!
Y allí me las estaba viendo yo, atónito por la certeza del vaticinio.
 ¡Pero no estaba sólo! estaba con Franco quien había surgido de la nada, de entre los árboles o de una de las taperas abandonadas hace mucho tiempo atrás a orillas de la laguna. Sus dientes blancos le brillaban en una sonrisa amplia y franca, con su ropa bien trajinada y sus manos en los bolsillos.
-¡Bueno Franco, me vas a tener que dar una mano para cambiar la goma!- ¿Vos que tal sos para estos trotes?
-¡Y! – me dijo bien predispuesto, mostrándome que no lo amilanaba lo desconocido.
Como primera medida eché mano a la tecnología y conecté un inflador eléctrico con su correspondiente manómetro para usar en casos de emergencias, pero que nunca te va a sacar de ningún apuro cuando lo necesitas. Al cabo de un rato de golpeteo segué en el empeño y guardé la tecnología para otra oportunidad. Franco, observaba todo ello con desconfianza y en silencio.
A renglón seguido pusimos las calzas al auto (unas buenas piedras que me trajo de las cercanías de una casa abandonada) y nos abocamos a cumplir con cada uno de los pasos que marca el protocolo para colocar la rueda de auxilio. Mientras tanto me preguntaba:
- ¿Anda sólo?
- Si.
- ¿Y su señora?
- Murió hace un año atrás.
- ¿Y sus hijos?
- Trabajan.
- ¿Sus nietos?
- Se aburren.
 ¿Vos te aburrís con tu abuelo? 
- ¡No!
    Me interesó la respuesta, pero no indagué más porque estaba con la lengua afuera y tenía que guardar energías.
Franco no podía entender que yo anduviera sólo por esas soledades, y cuando terminamos la tarea desapareció en la inmensidad del monte con un rumbo desconocido bajo el furioso sol del mediodía, quedando yo rodeado de un inmortal silencio en esa hoyada donde reverdece cada año la laguna Brealito.

Poco rato después, salí montado en mi tanque Sherman disparado en una vertiginosa carrera, contaminando el aire puro con la espesa polvareda que levantaba y que de a poco se iba asentando nuevamente, en el afán de pillar un gomero antes de la siesta sagrada de Seclantás, me quedaba todavía un buen tramo de distancia por delante.  

Este escrito me lo ha enviado un querido amigo que vive en Salta y al que le gusta mucho recorrer Los Valles Calchaquíes y deleitarnos con sus historias.
Gracias Guillermo Zuviría,por compartir con nosotros
Me envió su escrito adjuntando fotos que no he podido adjuntar
Pero como yo le digo la descripción es tan buena que a veces no hacen falta las fotos

CUMPLEAÑOS DE NORBERTO STOCCHETTI



SAN ANDRÉS DE TEIXIDO (PROVINCIA DE LA CORUÑA)

SAN ANDRÉS DE TEIXIDO

Continuamos nuestro paseo por la Provincia de la Coruña, esta vez llegaremos  hasta un pueblito encantador, que se llama  San Andrés de Teixido.
Pertenece al municipio de Cedeira en la Comarca de Ferrol, es verdaderamente hermoso, pero aun así, hoy en día cuenta con  medio centenar de habitantes.
Lamentablemente esta es una constante en las aldeas de Galicia. No sé si lo mismo ocurre en otras partes de España, pero estos hermosos lugares, están quedando despoblados
Ya no hay jóvenes en ellas, por lo que indudablemente al ser así, no tienen futuro
San Andrés de Teixido, está ubicado en la bella Sierra de la Calelada ,rodeada del verde típico de las montañas y de la naturaleza, pero con el encanto añadido de estar al borde del mar desde el mirador de los acantilados de la costa da Morte.

EL SANTUARIO DE SAN ANDRÉS DE TEIXIDO
Este lugar de Galicia es conocido e incluso tiene una ruta en que los peregrinos realizan sus  peregrinaciones para venerar al santo y se llevan a cabo durante todo el año.
Teixido es un término que a su vez proviene de otro que significa abundancia de Tejos de tal forma que es fácil que nos encontremos por aquí con zonas de tejos.
Este santuario por el estilo que podemos observar se trataría de una iglesia gótica de tipología marinera.
 Lo más antiguo que se conserva de la iglesia original es el llamado Arco Triunfal de tipo apuntado.
 Hay otros elementos que pertenecen a los siglos XV al XVIII.
 La fachada y la torre del campanario que conocemos son del siglo XIX concretamente del año 1781.
Fue en los años 70 del siglo XX cuando se descubrieron unos frescos en sus paredes que tienen que ver con el martirio de San Andrés.
Los romeros o peregrinos, tienen la costumbre de tirar una piedra en los "milladoiros”, que se encuentran en el camino
Las piedras de los milladoiros dice la leyenda, que "hablarán en el “Juicio final" para decir qué almas cumplieron con la promesa de ir a San Andrés.
Los milladoiros son montones de piedras que los peregrinos o visitantes, van dejando en lugares determinados: cerca de un santuario, cruces de caminos, parajes sagrados, etc.
En las cercanías de San Andrés, al lado de las cuestas de bajada al santuario se conservan más de media docena de milladoiros , formados por miles y miles de piedras que los peregrinos han ido depositando a lo largo de los siglos.
 Es posible que los milladoiros que hay en este lugar sean los únicos en el mundo con estas características.
El primer registro de la existencia de peregrinación, aparece en el año 1391, en el testamento de una señora de Vivero
La peregrinación a este Santuario gallego se debe a la frase “vai de morto quen non foi de vivo”, “va de muerto quién no va de vivo”.
Además del Santuario hay otros lugares para visitar como la Fonte do Santo y el mirador natural de Vixía de Herbeira.
TRADICIONES Y LEYENDAS DE SAN ANDRÉS DE TEIXIDO
La peregrinación a este pueblo de la Costa da Morte, lleva a cumplir con algunas tradiciones y leyendas como por ejemplo los Sanandresinos que se realizan con la miga del pan.
Son figuras representativas de las romerías que se realizan en este lugar, son figuras de una mano, un pez, una barca, un santo
La tradición de la fuente de los tres caños, consiste en pedir a San Andrés que se cumpla el deseo  después de beber de esta agua.
Algunos, después de beberla, tiran una miga de pan a la fuente, si la miga flota se cumpliría el deseo
Claro que hay que llevarse, además de la hermosa experiencia vivida, un Sanandresinos de recuerdo

Sin duda este es uno de los pueblos más encantadores de la Coruña. Como los que continuaremos visitando