MEMORIA DE OTROS TIEMPOS.LAGO LÁCAR. SAN MARTÍN DE LOS ANDES.PATAGONIA ARGENTINA

POBLACIÓN EN EL LAGO LÁCAR
Quería comentarles que hace poco tiempo leí un escrito de la periodista Graciela Vázquez Moure, respecto al museo de sitio de la familia Van Dorsser del paraje Hua Hum, que extractó de otros escritores y me pareció muy importante para entender mejor los detalles de la inmigración en la zona, la importancia de la madera y su extracción


Por lo que la pego en mi escrito para compartirla con ustedes
MEMORIA DE OTROS TIEMPOS

La madera en San Martín de los Andes, siempre  fue un elemento especial por la utilización que desde la fundación del pueblo en 1898, tuvo como material esencial para la construcción
Así  fueron apareciendo las pequeñas viviendas en medio de bosques nativos impactantes. Con el  objetivo de comercializar este elemento esencial, surgieron los aserraderos que fueron parte de la vida económica de esta comarca andina.
En San Martín de los Andes la iniciación de la industria data desde que se instaló el ejército y así comienzan las construcciones de los primero cuarteles, luego las casas de los pioneros, antes las viviendas de la comunidad Mapuche Curruhuinca.Costa del Pueblo, Lago Lacar 1900

Los primeros en ejercer esta industria con visión de futuro fueron Santiago Bosson, un suizo francès y Juan Adoret,  también francés, quienes con una rueda hidráulica instalaron el primer aserradero.
La madera continúa siendo a pesar del paso del tiempo,  el material esencial para la construcción de la ahora ciudad.
Material incluso obligatorio como lo es también la piedra en porcentajes fijados por la legislación vigente de directrices urbanísticas.
La madera tiene  historia y en base a ella, se inauguró en el museo de visitantes del Parque Nacional Lanín, una muestra que marca el paso del tiempo y recoge un hermoso testimonio de una pobladora de Hua Hum, lugar  que es todo un símbolo en el pasado y en especial en el tema   forestal.
Siete años más tarde, después del inicio de Bosson y Adoret, fue otro francés, Luis Lerín,  junto a Domingo Pelletieri, quienes instalan un segundo aserradero esta vez movido a vapor.
Tiempos en que los pioneros llegados de otras tierras, aventuraban un auspicioso futuro económico, con el aprovechamiento de los recursos naturales.
Esos mismos recursos que finalizando la década del 30, con la llegada de Parques Nacionales, empiezan  a ser protegidos y regulados para preservar el bosque.
Los textos de los banners que forman parte de la muestra del museo de Parques, pertenecen al guardaparque Ricardo Druck con diseño de Karina Provitina,  y forman parte los testimonios que se suman a los  recopilados en el diario de Mireya Eiermann de Gramajo, pobladora en la década del 50 del paraje Hua Hum.
Hubo una época entre  1903 y 1949, en la que los aserraderos estuvieron en manos de inmigrantes, como señalamos más arriba.
Llegados de España, Italia, Líbano, Francia, los hombres y mujeres que arribaban a estas lejanas tierras patagónicas,  empezaban a desarrollar su actividad en este rubro, con maderas que mostraban su nobleza: raulí, ñires, roble pellín, lenga, incluso araucaria, ahora protegida por ley provincial,  eran aserradas formando parte de esas casas que guardaban historias familiares, muchas de ellas todavía perduran, recicladas en medio del progreso de la vida sanmartinense.
La industria forestal fue el puntal económico en que se basó el crecimiento del pequeño pueblo cordillerano.
La capilla San José la construyó en madera Luis Lerín, este francés que llegó a esta zona y quedó capturado por su  belleza y como tantos otros inmigrantes se quedó para siempre.El sonido del hacha, en los inicios, dio paso a la motosierra décadas después.
El peso de los troncos milenarios cayendo en medio del bosque,  fue un signo de aquellos tiempos. Hoy un ejemplo duro de una explotación que hasta la llegada de Parques fue  sin control.
En el bosque estaban los aserraderos que recibían la madera recién cortada, las balsas que navegaban el lago Lacar era otra de las imágenes típicas de aquellos tiempos.
El trayecto de la madera estaba ligado a la red fluvial del alto valle de Río Negro y Neuquén.
El río Chimehuin, era el inicio para continuar la ruta por el Collón Cura y luego el Limay.
En 1917 el holandés Van Dorsser instala en su finca de Hua Hum un nuevo aserradero a vapor,  que funcionó hasta 1946.
Tuvo este aserradero una particularidad: fue el primero  de la región que empieza a producir madera del bosque propio y escaso aporte del fisco, que otorgaba permisos con un costo de 4,50 pesos la tonelada.
Domingo Ragusi, italiano y con una participación muy importante en la vida institucional del pueblo, instala el primer aserradero en la Vega Maipú y luego fue trasladado a Ruca Ñire, un paraje sobre el lago Lacar.La construcción de botes, fue la segunda industria generada por la madera.
 La navegación en aguas del Lacar requería de embarcaciones,  y esta actividad formó parte paralela de la explotación de los bosques nativos.
Las balsas servían para vivir sobre el agua, mientras se hacían los traslados de los pesados rollizos. Colocaban una loneta y sobre ella dormían,  para cocinar se prendían leños sobre un montículo de piedras.
Otros tiempos, otras vidas que dieron paso a la llegada de un control establecido por Parques Nacionales.
La irracionalidad  de esta industria provocó el deterioro del bosque.
A pesar del control establecido a partir de la década del 40 con la creación del Parque Nacional Lanín, la  explotación  continúa y entre los años 50 y 70 se vive la época de oro de la industria de la madera en San Martín de los Andes.
Los recuerdos de Mireya Eiermann de Gramajo
“Yo he vivido en este bosque, el canto de los pájaros, los olores, todo eso me tira el corazón para volver”
El ambiente rudo de un lugar que en invierno era hostil, fue parte de la infancia de esta antigua pobladora que cuenta sus historias en este diario íntimo creado por Ricardo Druck y Karina Provitina, que forma parte de esta interesante muestra.“Todos andaban armados y la gente chilena eran de usar cuchillos” dice Mireya y recuerda que a “la hora que  llegaba la lancha religiosamente se paraba todo, a las once y media  todos estaban ahí,  corrían a ver quién venía en la lancha y si habían mandado lo que uno había pedido” es que la embarcación emblemática era el nexo, era la forma de estar comunicado en estos parajes alejados del pueblo, el agua y la madera, junto con el fuego, eran los elementos que  formaban parte de esa vida que no era fácil para los pobladores de aquellos tiempos.
La alimentación era en base a harinas y legumbres “con la huerta que cada uno hacía, la pesca, el trueque, lo más común era el ñanco, harina tostada con azúcar y leche, yo recuerdo los primeros guardaparques uno de ellos Pascual Cifuentes, eran muy solidarios y el guardaparque dependía mucho de la gente y la gente de él, se le tenía mucho respeto. 
 Ellos se ocupaban de ver que todo se cumpliera, y a los guardaparques se los quería muchísimo”, cuenta esta pobladora que nació en el año 49 y vivió su infancia en este hermoso paraje distante a 40 km del casco céntrico de San Martín de los Andes” recuerda.
“Los camiones que iban y venía a la montaña, los gritos en el bosque, los bueyes… era una romería de gente, a la tarde los chicos colaborábamos en las tareas, tostar trigo, cortar leña, juntar huevos y cuidar las gallinas.
 Yo nací en agosto del 49 y vivíamos en Hua Hum, estuvimos a la orilla del río Hua Hum, después nos fuimos a Queñi, vivimos solos allí, estaban los que volteaban la madera y nosotros”.Recuerdos que nos llevan a otros tiempos, que nos relacionan con el bosque, con la madera, con la vida de aquellas épocas tan diferentes, y que forman parte de la memoria de una comunidad.
Fuente: Reseña histórica-Fernán Félix de Amador- y textos  de la muestra Memoria de la madera, expuesta en el Museo de Visitantes del Parque Nacional Lanín

Quiero realizar un aporte personal
Cuando llegamos a San martín de los Andes,Norber y yo, en 1974, aún había muchas comunidades en el Lago Lácar
Muchos aún vivían allí de la madera
Entonces el hospital local organizaba salidas de un médico y un dentista de manera quincenal,que llegaban en lancha a los diferentes parajes (Pucará, Chachín, Hua Hum,etc), ya que para esa población era muy dificil llegar hasta el pueblo
Norberto eraa uno de esos médicos
Incluso, en esa época eran varias las escuelas primarias que funcionaban allí.
Hoy , ya no queda ninguna abierta , debido a que todos los pobladores o casi todos( pocos son los que quedan viviendo allí), emigraron a la ciudad
La última escuela en cerrarse fue la de Chachín


Mónica, 

He leído alguno de tus diarios de viajes, son sencillamente geniales; son una gardenia para el alma.

En diciembre estaré en Casablanca, la cual tiene mucho que no visito, seguire tus consejos.

Fabuloso el diario sobre tu maravillosa ciudad, estuve hace tres años y me super encanto, espero regresar pronto.
Saludos
Otylia Espín